Noventa muertos

22/Jul/2014

El Mundo, España, Salvador Sostres

Noventa muertos

Como una vieja bruja, la
prensa española repite esta cifra haciéndose la escandalizada. ¡Noventa
muertos, noventa muertos en sólo un día! Y en sus textos del más vergonzoso
antisemitismo acusan a Israel de todo. No es Palestina, no es Gaza. Son los
judíos. Es el viejo odio a los judíos que pervive como una tara de la especie.
Han sido siempre el pueblo más perseguido de la Historia y lo continuarán
siendo. Primero, porque la chusma odia a las élites, y el pueblo judío es la
élite de la Humanidad. Segundo, porque son el pueblo elegido y Dios escribe
demasiadas veces en renglones torcidos.
¡Noventa muertos, noventa
muertos!, vociferan las antisemitas histéricas. ¿Han sido noventa? Me parecen
pocos, francamente. Hamas suele poner muchos más escudos humanos a proteger los
anunciados objetivos militares de Israel. ¿Noventa muertos? Todos los que Hamas
ha usado de carnaza para poder triunfar en el recuento de cadáveres.
Son muertos de Hamas,
trofeos del fanatismo más mortífero y lamentable. Son los muertos que el
terrorismo de Hamas causa con su actividad asesina; son los muertos de Hamas,
los que Hamas ha minuciosamente situado en los objetivos militares de Israel
para practicar el victimismo del recuento. Es así como Hamas trata a su gente,
esta es su obsesión por la muerte.
Israel no va a renunciar
a existir, como el islamismo pretende, ni va por lo tanto a renunciar a
defenderse, como pretenden las viejas brujas antisemitas que tanto abundan en
la izquierda y en la prensa españolas. Si los terroristas deciden sacrificar a
su gente, es su crimen y su recuento. La ofensiva en Gaza durará lo que tenga
que durar, los terroristas son los que son, Israel lo sabe, y tiene derecho a
la defensa propia de acabar con ellos.
No es que yo de la
izquierda espere gran cosa, no es que yo de determinada prensa espere que
entiendan absolutamente nada, pero es aterrador pensar que una parte de mis
ciudadanos viven en esta cueva inframental, en este patatal del más oscuro de
los engaños, y enredados en un odio atroz que les convierte en cómplices del
gran dolor del mundo y en soldados del bando equivocado.
Y aunque es cierto que de
momento ganamos, también lo es que ganamos por muy poco. La Civilización
sobrevive por los pelos y de milagro. ¿Cuántas equivocaciones más podrá
soportar? ¿Cuánto desdén añadido de los que más se benefician de la conquistada
libertad, que son los que más la dilapidan defendiendo a los terroristas que
nos querrían dejar sin ella?
No tenemos tanto margen,
estamos muy cerca del límite. Da vértigo ver a estos indocumentados que todo lo
confunden y que a todos nos ponen en peligro.
Mientras no comprendáis
el papel de Israel en el conflicto de todos los conflictos, y que son ellos los
que nos aseguran la pervivencia de nuestro mundo, tendremos un problema.
Mientras los judíos sólo os gusten en Auschwitz, el drama está servido.